Historia y Desarrollo.
La Doctora Margaret Murray (1863 –1963, eminente antropóloga y luego profesora de Egiptología de la Universidad de Londres) descubrió que los orígenes de la brujería datan del Paleolítico, hace veinticinco mil años. Según ella era casi una línea directa al presente, y una religión totalmente organizada durante siglos antes de Cristo, en Europa occidental. Muchos investigadores han cuestionado lo que Murray dijo. Sin embargo, ella presentó algunas evidencias tangibles y mucho material que hace pensar. Considerando al desarrollo de la magia-religión, sus teorías se respetan.
 
Los seres del Paleolítico dependían de la caza para sobrevivir. Comían si tenían suerte con la caza; se abrigaban si conseguían pieles para protegerse del frío, y si conseguían huesos los trabajaban para convertirlos en herramientas y en armas.
Estos seres creían en muchos dioses, eran politeístas. La naturaleza les resultaba abrumadora, sentían respeto y tenían temor, por ejemplo, a los relámpagos, a las ráfagas de viento, a las corrientes violentas de agua, atribuyéndole un espíritu a cada uno de ellos y por lo tanto, convirtiéndolos en un dios o diosa. Eso es lo que se conoce como animismo. Un dios controlaba el viento; otro controlaba el cielo; otro controlaba las aguas. Pero el dios más importante era… el dios de la caza.
Casi todos los animales que cazaban tenían cuernos; por lo tanto pintaron al dios de la caza con cuernos.
La primera forma de magia fue probablemente la llamada magia simpatética, mediante la que se asociaban cosas similares que tenían efectos similares.
El ritual mágico-religioso nació cuando uno de los cavernícolas se puso una piel sobre sus hombros y una máscara para representar al dios de la cacería y dirigir el ataque.
Junto con el dios de la cacería había una diosa, la diosa de la fertilidad. La diosa era la que proveía y reconfortaba, era la Madre Naturaleza o la Madre Tierra. La diosa comenzó a velar por la fertilidad de los cultivos así como por la tribu y la de los animales.
La veneración a los dioses se dividió durante el año en dos momentos: el tiempo en el que se podía cultivar predominaba la diosa y la época de cacería en el invierno, predominaba el dios de la cacería. Las otras deidades (del viento, del rayo, de la lluvia, etc.) se fueron relegando a un papel secundario.
 
Con el desarrollo de diferentes rituales (para la fertilidad, para el éxito en la cacería, para las necesidades en las estaciones) se tuvo que desarrollar un sacerdocio. Estos líderes se empezaron a conocer como los wiccans o los sabios.
Con la llegada del cristianismo NO hubo una inmediata conversión de masas como a menudo se sugiere.
El papa Gregorio el Grande hizo un intento para realizar una conversión masiva. Pensó que una manera de hacer que la gente asistiera a las nuevas iglesias cristianas era construir en los lugares de los antiguos templos, donde las personas estaban acostumbradas a reunirse para realizar la adoración. El mismo instruyó a sus obispos para que destruyeran cualquier “ídolo” y para que rociaran agua bendita y los erradicaran. La idea de Gregorio tuvo éxito. Pero la gente no fue tan crédula como él pensaba. Cuando se estaban construyendo las primeras iglesias cristianas, los únicos artesanos disponibles para edificarlas eran los mismos paganos. En la decoración de las iglesias, estos talladores y escultores incorporaron de una manera muy habilidosa las figuras de sus propias deidades. De esta forma, aunque fueran obligados a asistir a las iglesias, podían seguir adorando a sus propios dioses.
Frecuentemente se ha dicho que los dioses de una religión antigua son los demonios de una nueva. Este, ciertamente, fue el caso. El dios de la Vieja Religión fue un dios con cuernos. Por lo tanto, aparentemente fue el demonio de los cristianos. La iglesia determinó entonces que ¡los paganos eran adoradores del demonio! Este tipo de razonamiento es usado por la iglesia aún hoy.
El título de adorador del demonio, muy a menudo referido como brujo, es ridículo. El demonio es un invento puramente cristiano ya que no hay mención de él como tal antes del Nuevo Testamento.
A medida que el cristianismo se fortaleció, la Vieja Religión fue quedando atrás lentamente. Quienes no eran cristianos empezaron a ser conocidos como paganos (gente que vive en el país) y gentiles (el que habita el matorral).
 
Persecuciones.
En 1484 el papa Inocencio VIII emitió una bula contra los brujos. Dos años más tarde, dos mojes alemanes, Heinrich Institoris Kramer y Jakob Sprenger, escribieron su increíble obra antibrujería, la libro se llamó Malleus Malleficarum y en él se daban instrucciones para la persecución de los brujos.
Una estimación aproximada del número total de personas quemadas, colgadas o torturadas hasta morir bajo el cargo de práctica de brujería es de nueve millones. Obviamente no todas eran seguidoras de la Vieja Religión.
 
Resurgimiento.
En 1604 el rey Jacobo I dictó una ley de brujería, que en 1736 fue eliminada y reemplazada por una ley que establecía que no había tales cosas como la brujería y quien pretendiera tener poderes ocultos podría enfrentarse a cargo de fraude. A finales del siglo XVII, los miembros de estas prácticas que sobrevivieron se habían refugiado en la clandestinidad.
Las últimas leyes contra la brujería en Inglaterra fueron derogadas en 1951. Esto despejó el camino para que los brujos hablaran. En 1954 el doctor Gerald Gardner Brousseau, en su libro Witchcraft Today dijo: “La teoría de Margaret Murray es verdadera. La brujería fue una religión, y de hecho todavía lo es. Yo lo sé porque soy un brujo.”
Durante cierto tiempo, la voz de Gerald Gardner fue la única que hablaba por los brujos. Aseguraba haberse iniciado en una congregación inglesa, justo antes de la Segunda Guerra Mundial, y se sentía entusiasmando con lo que encontró. Se había pasado toda una vida estudiando lo mágico-religioso y ahora era parte de eso. Quería salir a decírselo a todo el mundo. Escribió varios libros. Gracias a él podemos hoy disfrutar de muchas maneras de la práctica de la brujería.
 
En Estados Unidos el primer brujo que defendió su posición y fue reconocido, ha sido Raymond Buckland. Iniciado en escocia por una sacerdotisa de Gardner.
Hoy los aspirantes a brujos tienen una variedad de diferentes tradiciones para elegir: gardneriana, celta (en muchas de sus variedades), anglosajona, alejandrina, druida, escandinava, irlandesa, escocesa, siciliana, hana, etc.
 
La religión ha tenido un largo trayecto desde sus modestos inicios en la Prehistoria. La Wicca, como un aspecto pequeño de la religión, también ha recorrido un largo camino. Ha crecido para convertirse en una religión mundial, legalmente reconocida.
 
La filosofía de la Wicca.
La Wicca es una religión de amor y alegría. No está llena de la tristeza del cristianismo, con las ideas del “pecado original”, ni de la salvación y la felicidad posible después de la muerte. Su práctica está llena de alegría, la música es alegre, en gran medida tiene que ver con la empatía con la naturaleza. Ellos eran parte de la naturaleza y no estaban separados de ella. Un animal era un hermano o una hermana, así como lo era un árbol. El hombre cuidaba los campos y como recompensa recibía comida para su mesa. Seguramente mataban animales para comer, pero esos animales mataban otros animales también con el fin de comer. En otras palabras, los seres humanos eran parte del orden natural de las cosas y no separados de ellas. Ni tampoco “por encima de ellas”.
El hombre moderno ha perdido mucho, por no decir todo, de esa proximidad. La civilización ha acabado con ella. ¡Pero no los brujos! La Wicca conserva sus vínculos con la madre naturaleza.
 
El principal credo de la Wicca: haga su voluntad… pero no haga nada que le cause daño a otro ser. Es tan simple como eso.
 
Principios de la creencia Wicca:
Practicamos ritos para sintonizarnos con el ritmo natural de las fuerzas de la vida, marcados por las fases de la luna y las cuadraturas y semicuadraturas estacionales.
Reconocemos que nuestra inteligencia nos hace sentirnos responsables de nuestro medio ambiente. Buscamos vivir en armonía con la naturaleza, en equilibrio ecológico, de una manera consciente, dentro de un concepto evolutivo.
Reconocemos que tenemos un poder mucho mayor al de las personas comunes. Debido a que ese poder es mayor de lo común, algunas veces es llamado sobrenatural, pero nosotros lo vemos como algo relacionado con lo que es naturalmente potencial para todos.
Concebimos el poder creador del universo, que se manifiesta a través de la polaridad (masculina y femenina), que permanece en todas las personas y funciona a través de la interacción de lo masculino y femenino. No valoramos el estar por encima de los demás, sabiendo que cada uno es soporte de otro. Valoramos el sexo como placer, como símbolo de la de la personificación de la vida y como una de las fuentes de energía utilizadas en las prácticas mágicas y en la adoración religiosa.
Reconocemos los mundos exterior e interior (o psicológico), conocidos también como mundo espiritual, conciencia colectiva, planos interiores, etc. Y en la interacción de estas dos dimensiones vemos la base de los fenómenos paranormales y los ejercicios mágicos. No preferimos una dimensión a la otra, ya que las vemos a ambas como necesarias para nuestra relación.
No reconocemos ninguna jerarquía autoritaria, pero honramos aquellos que enseñan, respetamos a los que comparten su conocimiento y sabiduría y damos reconocimiento a lo que valiosamente han dado muchos de sí mismos como líderes.
Vemos la religión, la magia y la sabiduría como una unidad dentro de la cual vivimos. Un mundo y una filosofía de vida que identificamos como la Wicca, la forma Wicca.
El hacerse llamar “brujo” no lo convierte a uno en brujo; tampoco se obtiene este título por herencia ni coleccionando diplomas, grados e iniciaciones. Un brujo busca controlar las fuerzas dentro de sí mismo (fuerzas que hacen posible la vida) con el fin de vivir sabiamente, sin hacer daño a los otros y manteniendo la armonía con la naturaleza.
Creemos en la afirmación y en la realización de la vida como una continuación de la evolución y desarrollo de la consciencia, que le da significado al universo que conocemos y a nuestro papel personal dentro de él.
Nuestra animosidad hacia el cristianismo o hacia cualquiera otra religión y filosofía de vida se debe a que sus instituciones han clamado ser “el único camino” y han buscado negar la libertad de los demás y suprimir las otras formas de práctica y creencias religiosas.
Cómo brujos norteamericanos no nos sentimos amenazados por debates sobre la historia de la práctica de la Wicca (brujería), sobre los orígenes de varios términos, o la legitimidad de varios aspectos de las diferentes religiones. Nosotros nos ocupamos de nuestro presente y nuestro futuro.
No aceptamos el concepto del mal absoluto, ni adoramos a ninguna entidad conocida como “Satán” o el “demonio”, como se define por la tradición cristiana. No buscamos el poder a través del sufrimiento de los demás ni aceptamos que el beneficio personal se pueda derivar de negar al otro.
Creemos que deberíamos encontrar en la naturaleza aquello que contribuya con nuestra salud y bienestar.
 
El dios y la diosa de la Wicca.
La brujería es una religión de la naturaleza. En la naturaleza se encuentra lo masculino y lo femenino, y ambos son necesarios. Por lo tanto, el dios y la diosa son importantes y deberían adorarse por igual. Debería ser un equilibrio.
Todos tenemos atributos masculinos y femeninos. Así mismo sucede con las deidades.
Los nombres que usted utilice para sus deidades es una cuestión de preferencia personal. Los nombres solo son etiquetas. Después de todo, la religión es una cosa muy personal. El dios sabe que usted le está hablando a él ¡y no está confundido! (por supuesto que todo esto se aplica igualmente a la diosa).
Tal vez esta es la razón de que el nombre Cernunnos se encuentre en muchas ramas de la brujería. Es simplemente la palabra en latín para “el dios de los cuernos”.
La diosa, la Madre Tierra.
 
Su Templo.
Su templo puede estar al aire libre o encerrado. Veamos las posibilidades para estos últimos.
Lo ideal es una habitación completa. Establezca el alineamiento de la habitación. Marque el Norte, el Sur, el Este y el Oeste. Localice el centro para que haga un círculo. Cuando entre y salga del círculo, antes y después del ritual, siempre lo hará desde el Este. La decoración del templo es algo personal.
 
Su altar y su decoración.
Prácticamente cualquier cosa puede utilizarse como altar. Afuera, una gran roca o la cepa de un árbol. En el interior puede ser una mesa de centro, una caja de madera o hasta tablas descansando en ladrillos. Que no tenga nada metálico; si tiene metal, es preferible que sea de cobre.
La decoración del altar. Velas, quemador para incienso, dos vasijas, una para sal y otra para agua, un plato de libación, copas, figuras de las deidades. Siéntase libre de poner o quitar de acuerdo a sus necesidades.
 
Algunas Herramientas.
1. Cuchillo personal. Generalmente de doble filo.       
2. La espada. No es esencial; el cuchillo puede sustituirla.
3. Vara.
4. Campana.
5. Túnica. Muchas congregaciones (y ciertamente la mayoría de los brujos solitarios) trabajan desnudos. “vestidos solo por el cielo”.
6. La joyería. En algunas tradiciones se ocupan para determinar el rango.
7. El casco con cuernos para el sacerdote, una corona con la luna creciente para representar a la diosa, para la sacerdotisa.
 
La verdadera magia no proviene de la herramienta, sino del interior del mago o, en este caso, del brujo. La vara es una extensión del operador.
 
Su nombre de brujo.
Esta usted iniciando una nueva vida. ¿Por qué no empezarla con un nombre de su elección, que refleje su personalidad o describa de algún modo sus intereses o sentimientos? Los nombres son importantes. Antes se creía que saber el nombre de una persona era tener el poder sobre ella (si usted sabía el nombre de su enemigo podría hacerle un conjuro).
 


Bibliografía.
Buckland, Raymond. Wicca. Libro complete de la Brujería. España: Arkano Books, 2018.