Los Sabbats
Se celebran ocho Sabbats, es decir, festividades; ocho días sagrados que juntos componen lo que se conoce como la Rueda del Año, o el ciclo de los sabbats. Cada uno de ellos corresponde con un punto de inflexión importante en el viaje anual de la naturaleza a traves de las estaciones.
 
La Rueda está compuesta por dos grupos, cada uno de cuatro festividades. Hay cuatro festividades solares relacionados con la posición del sol en el cielo, que dividen el año en cuartos: el equinoccio de primavera, el solsticio de verano, el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno. Todos ellos se fechan de forma astronómica y, por lo tanto varían ligeramente de un año a otro.
Entre estas festividades se encuentran las festividades de mitad del cuarto, o festividades del fuego: Imbolc, Beltane, Lughnasadh o Lammas, y Samhain. Las festividades estacionales a veces se conocen como Sabbats menores, y las de mitad de estación como Sabbats mayores. En el hemisferio sur, las estaciones son opuestas a las del hemisferio norte y, por lo tanto, los sabbats se celebran en fechas diferentes.

Rueda del Año Wicca.

El solsticio de invierno, también conocido como Yule (alrededor del 21 de diciembre)o festividad de mitad del invierno, tiene lugar cuando la nocha ha alcanzado su duración máxima; después de este, la duración de los días comienza a incrementarse. Aunque la fría oscuridad está sobre nosotros, ya se aviva la esperanza de los días más luminosos que están por llegar. En la tradición wiccana, este el el momento en el que nace el joven dios solar. En algunas tradiciones neopaganas, este es el momento en el que el Rey de Acebo está destinado a perder la batalla contra su hermano más luminoso, el Rey del Roble. Se encienden velas, se degustan manjares, y se traen a la casa plantas perennes como recordatorio de que, a pesar de la crudeza del invierno, la luz y la vida siempre prevalecen.
Ritual: preparar un pastel de Yule para compartir con nuestros seres queridos. Prender una vela roja para agradecer.

Durante Imbolc (1º de febrero), el suelo empieza a descongelarse, lo que indica que ya es el momento de comenzar a preparar los campos para la temporada de sembrado que se aproxima. Comenzamos a despertar de nuestros meses de introspección y empezamos a organizar lo que hemos aprendido durante ese tiempo, además de dar los primeros pasos para hacer planes de cara al futro. Algunos wiccanos también bendicen las velas durante Imbolc, otra forma simbólica de invocar a la luz, que ahora es ya perceptiblemente más fuerte.
Ritual: ofrenda a Brigid, prenderle una vela blanca, y darle un vaso de leche. Como es un Sabbat de nuevos comienzos, es buen momento para hacer “limpieza” y sacar objetos que ya no necesitamos y podemos donar.

En el equinoccio de primavera, también conocido como Ostara (alrededor del 21 de marzo), la noche y el día vuelven a tener la misma duración y, a partir de entonces, los días comenzarán a ser más largos que las noches. El equinoccio de primavera es un momento de renovación, de plantar semillas ahora que la tierra ha vuelto a la vida una vez más. Decoramos huevos como símbolo de esperanza, vida y fertilidad, y realizamos rituales para cargarnos de energía con la que poder encontrar el poder y la pasión para vivir y crecer.

En las sociedades agrícolas, el Beltane (1º de mayo) señalaba el comienzo del verano. Se sacaba el ganado a pastar en abundantes prados, y los árboles se llenaban de flores hermosas y fragantes. Se realizaban rituales para proteger las cosechas, el ganado y la gente. Se encendían fuegos y se hacían ofrendas con la esperanza de conseguir la protección divina. En la mitología wicanna, el dios joven fecundaba a la diosa joven. Todos tenemos algo que queremos cosechar para cuando acabe el año, plandes que estamos decididos a cumplir, y el Beltane es un momento estupendo para poner en marcha ese proceso de forma entusisasta.

El solsticio de verano es el día más largo del año. También se llama Litha (alrededor del 21 de junio), la festividad de mitad del verano. Las energías del sol están en la cúsupide, y el poder de la naturaleza se encuentra en su punto más álgido. En la tradición wicanna, este es el momento en el que el dios solar es más fuerte que nunca (de modo que, de forma paradójica, su poder ya solo puede comenzar a disminuir) tras haber fecundado a la diosa doncella, que se transforma entonces en Madre Tierra. En algunas tradiciones neopaganas es aquí cuando el Rey del Acebo vuelve a enfrentarse a su aspecto más luminoso, y, en esta ocasión, vence al Rey del Roble. Por lo general, se trata de un momento de grandes alegrías y celebraciones.

En el Lughnasadh (1º de agosto), la cosecha principal del verano ya ha madurado. Realizamos celebraciones, participamos en juegos, expresamos la gratitud que sentimos y disfrutamos de los festines que preparamos. También se conoce como Lammas, y es el momento en el que celebramos la primera cosecha, ya sea relativa a los cultivos que hemos plantado o los frutos que han dado nuestros primeros proyectos. Para celebrar la cosecha de grano, a menudo se hornea pan durante este día.

El equinoccio de otoño, también conocido como Mabon (alrededor del 21 de septiembre), señala otro importante cambio estacional y una segunda cosecha. El sol brilla por igual en ambos hemisferios, y la duración de la noche y el día es la misma. Después de este momento, las noches comenzarán a ganar terreno a los días. En conexión con la cosecha, este día se celebra un festival de sacrificio al dios moribundo, y se paga un tributo al sol y a la tierra fértil.

Para el pueblo celta, el Samhain (31 de octubre) señalaba el comienzo de la estación del invierno. Este era el momento en el que se sacrificaba al ganado y se recogía la cosecha final antes de la inevitable caída a las profundidades de la oscuridad del invierno. Se encendían fuegos para guiar en su camino a los espíritus errantes, y se hacían ofrendas  en nombre de los dioses y de los antepasados. El Samhain se veía como un comienzo, y hoy en día se suele considerar el Año Nuevo de las Brujas. Honramos a nuestros antepasados, reducimos nuestras actividades, y nos preparamos para los meses de introspección que están por delante… y el ciclo continúa.

Bibliografía.
Rajchel, Diana, Mabon. Una completa guía para la celebración del equinoccio de otoño. España, Editorial Almuzara.